Inicio
 El Obispo
 Sermones
 Buscador
 Nuestra Visión
 Declaración de Fe
 Iglesias
 Fotos
 Libro de Visitas
 Contáctenos
 Donaciones
 
 
 
Donaciones Contáctenos

Suscripción

 
 
Obispo José R. Hernández

Engrandece mi alma al Señor

Como todos aquí sabemos, en solo unos días nosotros estaremos celebrando la navidad.  Todos aquí estaremos celebrando el nacimiento de Jesucristo.  Existen muchos que no celebran la navidad por lo que es, es decir no celebran el nacimiento de nuestro Rey y Salvador Jesucristo.  Algunos no la celebran porque no le han aceptado o porque declaran no creer en una deidad; declaran no creer en Dios, y a estos nosotros le conocemos como los agnósticos.  Pero desdichadamente también existen muchos creyentes que no celebran la navidad porque dicen que Cristo no nació en día 25 de Diciembre; les puedo decir con toda autoridad que ellos tienen la razón.  La fecha exacta del nacimiento de Cristo es desconocida.   

En el 180 d.C. Clemente de Alejandrina escribió que se pensaba que el nacimiento de Jesús fue Abril 21 o Abril 22, o quizás en Mayo 20, dependiendo a quien se le preguntaba.  La mayoría creía que Jesús había nacido alrededor del tiempo cuando el pueblo judío celebraba el festival de Tabernáculos, ya que este era el tiempo cuando los pastores estaban afuera en sus campos, y no en un mes de invierno como lo es Diciembre.  ¿Pero, por qué entonces se celebra el nacimiento de Cristo el día 25 de Diciembre?  La razón es porque alrededor del cuarto siglo la iglesia occidental decreto que la navidad se celebraría en esa fecha.   

Existen dos razones por esta decisión; la primera fue que nadie sabia la fecha exacta; la segunda fue porque en esa fecha se celebraba una fiesta pagana, y para negar la importancia de dicha fiesta, la iglesia adopto celebrar el nacimiento de Jesucristo.  Aquí entonces es donde comienza la polémica dogmática; aquí es donde comienza la controversia entre el mismo pueblo de Dios.  Así que si en el día de hoy encuentras que no puedes superar estas dos cosas, hoy exploraremos cinco cosas en lo que debemos concentrarnos para que podamos superar las dos razones que detienen a muchos de celebrar el nacimiento de nuestro Salvador.  Hoy vamos a examinar a lo que se le refiere como el cántico de María, el cual nos revelara en lo que realmente debemos concentrarnos.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

Lucas 1:46-55 - Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. 49Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, 50Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen. 51Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.  52Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. 53A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. 54Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia  55De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre. 

No sé cuantos de ustedes le han prestado atención a los comerciales en el televisor, la radio, y todos los anuncios que se producen en esta época del año, pero todos son más o menos igual.   Todos están diseñados con el propósito de vender más mercancía durante esta estación del año.  Todos están diseñados con el propósito de vender más mercancía en esta fecha tan especial para todos nosotros, esta fecha cuando celebramos el nacimiento de Jesús.  Para el mundo esta fecha es simplemente un día de negocio; una estación del año cuando las industrias aumentan sus ganancias debido al aumento en ventas. En otras palabras, el mundo ha remplazado el verdadero significado de la navidad por regalos materiales. El mundo ha remplazando el verdadero significado de la navidad, que es la celebración del nacimiento de Jesús, por lo material. El mundo ha cambiado el verdadero regalo que Él nos trajo, salvación y vida eterna, por regalos y objetos corruptibles y no duraderos. El mundo ha remplazado la luz del mundo con guirnaldas de lucecitas.  

Pero la realidad de todo es que el nacimiento de Jesús fue el acontecimiento más grande que este planeta ha presenciado. El nacimiento de nuestro Señor y salvador ha sido el único acontecimiento que ha impactado, y continuara impactando al mundo desde su inicio hasta el fin.

El mundo puede hablar y decir todo lo que quiera; el mundo puede negar Su existencia, divinidad, gloria y poder, pero la realidad del caso es que todos en el mundo miden el tiempo de la misma manera, a.C (antes de Cristo) y d.C (después de Cristo).   Desde el comienzo del mundo nunca ha existido y nunca existirá un hombre capaz de permanentemente dividir la historia como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.  En este mundo lleno de maldad y confusión en ocasiones es fácil perder de vista la meta, en ocasiones se nos hace fácil desviarnos del verdadero camino,  y es por eso que como cristianos nosotros debemos tener mucho cuidado. Debemos siempre cuidarnos de no perder de vista el verdadero camino.  Debemos siempre tener muy en mente lo que nos dice el Señor en Juan 14:6 cuando leemos: “…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí…”   

El cántico de María nos enseña cómo debemos celebrar la navidad; de él aprendemos en lo que debemos concentrarnos, y cuál debe ser nuestra actitud.   ¿En qué debemos concentrarnos?  En lo primero que debemos concentrarnos es en la salvación del hombre.  Fíjense bien como esto es algo que queda bien claro en los dos primeros versículos de las escrituras que estamos estudiando hoy cuando leemos: “…Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador...”  Quiero que nos fijemos bien en lo que se concentro María aquí después que el ángel Gabriel le dijo que ella seria la madre de Jesús.  Quiero que nos fijemos muy bien en que ella NO se alegro al aprender que sería madre.  Es más, su primera reacción fue preocuparse y alarmarse.  Fíjense bien como esto es algo que queda muy bien reflejado en su respuesta al ángel como encontramos en Lucas 1:34 cuando leemos: “…Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón…”  ¿Cuál era su preocupación?  La realidad de todo es que las cosas en ese entonces no eran como hoy en día.  Hoy en día las mujeres quedan en cinta y estén casadas o no, nadie las repudia, pero en ese entonces todo era muy diferente.  En ese entonces una mujer que quedare en cinta que no estuviese casada era repudiada, y hasta le podía costar la vida.  Pero no obstante todo esto, después de aprender el propósito de Dios para con ella, María dejo de concentrarse en lo que el mundo pudiera decir o lo que le pudiera hacer, y se concentro en la salvación de su alma.   

El problema que divide a muchos de los creyentes es que muchos no se concentran en el significado de la navidad.  En otras palabras, no se concentran en que en esta fecha se está celebrando el día cuando el  Salvador nació en este mundo.   Muchos han perdido de vista el significado que esta fecha conmemora, y lo único que hacen es discutir la fecha y celebración.  Otros han remplazado la celebración del nacimiento del redentor por grandes banquetes, y regalos materiales.  Han hecho de esta fecha una ocasión para reunirse, embriagarse y hacer muchas otras cosas que muy bien saben que no agradan a Dios.  Es por eso que siempre debemos tener muy en mente lo que encontramos en Santiago 4:17 cuando leemos: “…y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado…”   Como les dije, muchos han perdido de vista la salvación que Dios le ofrece al mundo a través de Jesús, pero aun en estos momentos el verdadero creyente puede ser la diferencia.  Esto es algo que queda muy bien ilustrado cuando Pablo esta relatando su conversión, y cuenta cómo el Señor le mando a que se pusiese en pie para que cumpliera el propósito de Dios como encontramos en Hechos 26:18 cuando leemos: “…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados…”  ¿Por qué les he mencionado esto?  Les he mencionado esto para que todos nos demos cuenta de que como verdaderos creyentes, nuestra responsabilidad es recordarle a todos aquellos que celebran esta fiesta, por lo que es.  Recordarles que lo que se celebra es el nacimiento del Rey de Reyes y Señor de Señores.   

¿En qué debemos concentrarnos? En lo segundo que debemos concentrarnos es en nuestra relación con Dios.  Fíjense bien como esto es algo que queda bien claro en las palabras de María en esta ocasión cuando leemos: “…Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre.”  Como podemos apreciar, con estas palabras aquí María estaba reconociendo su verdadera condición ante Dios.  Esto es algo que muchos en el pueblo de Dios tienen que hacer.  Digo esto porque existen muchos creyentes que piensan o se convencen de que ellos son perfectos y rectos ante Dios, pero la realidad del caso es que si piensas de esa manera estas muy lejos de la verdad, ya que dentro de cada uno de nosotros existe una guerra continua, y en ocasiones perdemos algunas de las batallas.  Fíjense bien como esto es algo que queda muy bien reflejado en  Romanos 7:18-19. Cuando leemos: “…Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago…”  Es por eso que digo, aprende en el día de hoy de la humildad demostrada por María; reconoce que eres pecador, y dale gracias a Dios por haberse fijado en ti.  Dale gracias a Dios que no siendo merecedor, Él envió a su hijo unigénito para limpiarte y redimirte de pecado.    

¿En qué debemos concentrarnos? En lo tercero que debemos concentrarnos es en la misericordia de Dios. Fíjense bien como esto es algo que queda bien claro aquí cuando leemos: “…Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen…”  Esto aquí refuerza el punto que les acabo de hacer.  Dios ha demostrado Su gracia y misericordia hacia nuestra condición pecadora.  El nacimiento de ese niño que celebramos en el día de hoy, marca el inicio de la salvación del hombre.  Ese niño se hizo hombre solo para morir en una cruz por el pecado del hombre.  Así que en el día de hoy démosle  gracias a Dios, porque a pesar de nuestra infidelidad, a pesar de nuestra indiferencia, a pesar de nuestra rebeldía, Él abrió su corazón y por Su misericordia nos escogió, nos justificó, nos perdonó, nos santificó y nos glorificó en Cristo.   

¿En qué debemos concentrarnos? En lo cuarto que debemos concentrarnos es en la perfecta y divina justicia de Dios.  Fíjense bien como lo dice María, aquí cuando leemos: “…Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. 52Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. 53A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.”  Jesús no vino a este mundo porque el mundo estaba lleno de personas rectas y santa; Él vino a un mundo lleno de injusticias, y de personas perversas y malas.  Pensemos en esto por un momento, ¿podemos encontrar personas malvadas en el mundo?  Claro que si, y en ocasiones algunos de nosotros caemos en sus manos.  En ocasiones somos difamados, abusados, y/o heridos por los malvados de este mundo.  En ocasiones clamamos y decimos, ¿hasta cuándo Señor?  Pero hermanos, tal como Dios hizo justicia en el pasado, Dios hará justicia en nuestro futuro.  María expresa que un día, como en el pasado, pero de manera definitiva, los culpables serán derribados. Y esto es algo que también queda muy claro en  Apocalipsis 2:23 cuando leemos: “…Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras…”  En esta sección del cántico de María encontramos la esperanza que Cristo establecerá Su reino, donde reinara la justicia de  Dios para todos.   

¿En qué debemos concentrarnos? En lo quinto que debemos concentrarnos son en la promesas de Dios.  En estos versículos finales leemos: “Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia 55De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.”  Aquí María hace memoria de lo fiel que Dios ha sido con Su pueblo.  A pesar de que ellos le habían dado las espaldas, aunque ellos se habían rebelado, Dios se mantuvo fiel a las promesas que le había hecho a Abraham.   En el mundo existen muchos que hacen promesas, y las mantienen, pero también existen muchos que hacen promesas para luego no cumplirlas.  Desdichadamente son pocas las personas que guardan su palabra y cumplen lo que prometen, pero eso no es el caso cuando se trata de Dios.  Si algo podemos ver claramente y a primera vista en la Biblia, es que a pesar de la rebeldía e infidelidad del hombre, Dios ha cumplido sus promesas.  De una cosa que todos podemos estar seguros es que Dios cumplirá toda promesa hecha a los que le aman.  Si crees en Jesucristo como tú Salvador personal, entonces tienes la promesa de que vivirás con Él para siempre.  Esto es algo que queda extremadamente claro en Juan 3:16 cuando leemos: "…Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…”  Navidad es un mensaje de confianza para nosotros, pues así como Dios cumplió puntualmente su promesa de enviar a su Hijo por nosotros, Él cumplirá todas las promesas que son nuestra poderosa y única fuente de apoyo en nuestra fe.  

Para concluir.  Si en lo único que te puedes concentrar en el día de hoy es que Jesucristo no nació el 25 de Diciembre, entonces has fallado el blanco.  El nacimiento de Jesús debería ser celebrado todos los días por todo creyente, pero esto es algo que no sucede así.  En el día de hoy no te cohíbas de celebrar Su nacimiento, no permitas que una fecha detenga tu devoción y alabanza.  Dejemos de concentrarnos en la exactitud de la fecha, y concentrémonos hoy en lo importante.  ¿Qué es lo importante?   

  1. Del cántico de María aprendemos que lo importante es que nos concentremos en la salvación del hombre.

  2. Del cántico de María aprendemos que lo importante es que nos concentremos en nuestra relación con Dios.

  3. Del cántico de María aprendemos que lo importante es que nos concentremos en Su misericordia.

  4. Del cántico de María aprendemos que lo importante es que nos concentremos en Su perfecta y divina justicia.

  5. Del cántico de María aprendemos que lo importante es que nos concentremos en Sus promesas.  

Recuerda que la navidad no es acerca de una fiesta, la navidad no es acerca de un regalo material, la navidad no es acerca de un arbolito, y definitivamente no es acerca de santa claus o los reyes magos.  La navidad es acerca del nacimiento de nuestro redentor. Celebremos la navidad por lo que es, celebremos la navidad exaltando Su gloria; celebremos la navidad dándole gracias; celebremos la navidad dándole a Él toda nuestra devoción. 

© Copyright José R. Hernández

  

Imprimir sin gráficos

 
email: José R. Hernández
 

  © Copyright El Nuevo Pacto Corporation. All Rights Reserved.